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Babel: El Silencio de las Escrituras y el Triunfo del Zigurat

El relato de la Torre de Babel, en el libro de Génesis, es uno de los episodios más icónicos de la humanidad. Sin embargo, existe una curiosa brecha entre lo que leemos en el texto sagrado y lo que vemos en los libros de arte. Si buscamos en la Biblia la descripción física de la Torre de Babel, nos encontraremos con un silencio absoluto sobre su forma.

¿Cómo es que, a falta de planos divinos, el mundo entero ha aceptado la imagen de un zigurat (o una estructura en espiral) como el estándar histórico?


El “Manual de Construcción” de Génesis 11

Para entender el origen de la imagen, primero hay que mirar los materiales. La Biblia describe el proceso técnico en Génesis 11:3:

“Y se dijeron unos a otros: «Vamos, FABRIQUEMOS ladrillos y cozámoslos bien». Y usaron ladrillo en lugar de piedra, y asfalto en lugar de mezcla».”

Representación gráfica de la construcción de un Zigurat

El texto es específico en la ingeniería (ladrillo cocido y betún), pero omite la geometría. No menciona si era cuadrada, circular o piramidal. El énfasis bíblico no está en la estética de la torre, sino en la soberbia del hombre que busca “hacerse un nombre famoso” y desafiar los límites establecidos por Dios.

El Rescate de la Arqueología: El Etemenanki

La razón principal por la que hoy asociamos Babel con un zigurat es histórica y geográfica. La llanura de Sinar, mencionada en la Biblia, se sitúa en la antigua Mesopotamia (actual Irak).

En esta región, la estructura religiosa por excelencia era el zigurat: una pirámide escalonada con un templo en la cima. En la antigua Babilonia existió uno particularmente masivo llamado Etemenanki (“La casa del fundamento del cielo y de la tierra”), dedicado al dios Marduk. Cuando los arqueólogos del siglo XIX descubrieron estas ruinas, la conexión fue inmediata: si Babel existió en Babilonia, tuvo que ser un zigurat.

La Confusión de la Espiral: De Samarra a Bruegel

Si bien el zigurat es la forma históricamente probable, muchas representaciones famosas nos muestran una espiral ascendente. Esta es una “interferencia” cultural interesante:

  1. El Minarete de Samarra: En el siglo IX, se construyó en Irak la Gran Mezquita de Samarra con un minarete en espiral llamado Malwiya. Los viajeros europeos que pasaban por la zona siglos después, al ver esta imponente estructura en medio del desierto, asumieron erróneamente que eran las ruinas de la torre bíblica.
  2. Pieter Bruegel el Viejo: En el Renacimiento, Bruegel consolidó la imagen de la torre circular y en espiral en sus pinturas. Se inspiró en el Coliseo Romano, queriendo simbolizar que la soberbia de Babilonia era comparable a la del Imperio Romano, ambos destinados al colapso.
La típica representación de la Torre de Babel, basada en la tradición arquitectónica pero sin ninguna base bíblica

Conclusión: La Forma sigue a la Función

Representar la torre como un zigurat o una espiral no es una cuestión de fidelidad textual, sino de contextualización. El zigurat nos ancla en la realidad histórica de Mesopotamia, mientras que la espiral nos comunica visualmente el concepto de un ascenso infinito, vertiginoso y, en última instancia, caótico.

Al final, la Biblia deja la forma a nuestra imaginación porque lo importante no es cómo se veía la torre desde afuera, sino el vacío que intentaba llenar por dentro. Cerramos esta interesante curiosidad dejando a tu imaginación la forma de Torre de Babel y para que cada vez que leas esta historia en la Biblia recuerdes que nunca se menciona su forma. ¿Interesante, verdad?

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